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El arte de todas las artes, que tiene como objeto de estudio LA EDUCACIÓN

Cuando el profesor se convierte en ICONO

¿Alguna vez tuviste un profesor al que esperabas con ansias? ¿Ese que logró que te gustara una asignatura solo por la forma en que la enseñaba? Esos son los docentes que valen la pena, aquellos que explotan su creatividad, y no se remiten a  seguir los patrones impuestos por el gobierno o establecimiento en el que trabaja. Mira este video y tal vez recuerdes a aquellos profesores que hicieron una diferencia en tu vida escolar.

¿Tienes o tuviste algún profesor creativo que te haya marcado para siempre?

rEDUVOLUTION

María Acaso es profesora de Educación Artística en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del colectivo Pedagogías Invisibles.

reduvolution portada

Actualmente asistimos día a día a situaciones que hace tan solo unos años nos hubieran parecido inverosímiles y, mientras que todo se transforma, el mundo de la educación permanece igual, anclado en un paradigma más cercano al siglo XIX y a la producción industrial que a las dinámicas propias del siglo XXI. Es necesario que iniciemos la #rEDUvolution o, lo que desde hace algún tiempo se conoce como la revolución educativa.

El término rEDUvolution mediante la mezcla de los términos revolución y educación apunta a la necesidad de ejecutar una transformación real en los espacios educativos a través de cinco ejes clave:

  1. Aceptar que lo que enseñamos no es lo que los estudiantes aprenden.
  2. Cambiar las dinámicas de poder.
  3. Habitar el aula.
  4. Pasar del simulacro a la experiencia.
  5. Dejar de evaluar para pasar a investigar.

Escrito con un lenguaje directo y nada académico, en rEDUvolution encontrarás un texto donde el lenguaje visual aporta tanto conocimiento como el lenguaje escrito. Asimismo, se incluyen una serie de propuestas que pretenden provocar el siempre difícil paso de la teoría a la práctica mediante la participación del lector o lectora en el propio libro.

¡Adelante! Es la hora de que empieces tu propia #rEDUvolution. 

EVALUAR vs calificar

Considerar la evaluación como una tarea para comprender y mejorar, en este caso, el proceso de aprendizaje de nuestros alumnos y alumnas, en vez de como un instrumento de sanción, de selección y promoción.

Para empezar una breve definición de lo que significa calificar, se trata del método utilizado para clasificar, excluir, justificar, segregar o seleccionar. Con las calificaciones se empiezan a seleccionar aquellos alumnos que pasaran o que se quedaran en el mismo curso por no haber conseguido superar esas calificaciones, se clasifica al alumnado en diversos grupos como pueden ser los listos, los menos listos, los que se esfuerzan los que no se esfuerzan…, en ellas también se justifica que el profesor lo explica bien lo que pasa es que son los alumnos los que no prestan atención ni estudian hasta llega a basar gran parte de la calificación en la asistencia a clase.

Para clasificar, hay que tener muchas cosas en cuenta (competencias adquiridas) y no solo basarte en las respuestas que ha respondido correctamente en el examen, ya que ese conocimiento, es temporal, y a los días lo sueles olvidar, por tanto, al clasificar, no estamos evaluando totalmente el aprendizaje del alumno.

Con todo esto no quiere decir que no haya que evaluar ya que no es lo mismo que calificar. Evaluar es comprobar algo acabado y decidir si se ha conseguido el objetivo final o no. Esta evaluación puede ser de dos tipos: Sumativa si se trata de una decisión final o Formativa si se trata de mejorar el producto final.

La evaluación es comprensión con la intención de cambiar, en nuestra vida cotidiana no nos dedicamos todo lo que hacemos sino que comprendemos para cambiarlo sin excluirlo.

Un maestro tiene que conocer no lo que han aprendido sino porque no les gusta su clase, porque no han aprendido nada de sus explicaciones…, buscando siempre respuestas en el entorno y lo primero que tiene que plantearse es si el primero que ha fallado ha sido el en la forma de plantear la clase. Por eso cuando se pregunta no debe de ser para calificar sino para comprender si han comprendido la materia o debe cambiar la forma de explicarlo.

Por ello, opino que clasificar o poner nota a un examen, deberíamos de hacerlo desaparecer…  Pero por desgracias, en nuestro sistema educativo, el examen, tiene un papel importante a la hora de evaluar al alumno, y muchas veces a los alumnos, profesores, o incluso padres, no nos ha quedado más remedio que aceptar este método de evaluación… Pero… ¿Nunca te has preguntado, a que ha conducido, en muchas ocasiones, el realizar exámenes?

  1. Lo primero, se encuentran, aquellos alumnos que memorizan sin comprender, aquellos que se hacen sus “chuletillas”… con tal de conseguir una nota alta.
  2. Lo segundo, aquellos colegios, escuelas, universidades… que realizan exámenes de “admisión” que en realidad son exámenes de “eliminación”, ya que no admiten a todos aquellos alumnos que no son aptos.
  3. Y por último, aquellos padres que premian o castigan a sus hijos por sus notas. Algunos, que se “avergüenzan” porque sus hijos sacan “5”, otros muy “orgullosos” porque sacan “10”…

¿Pero que pasa si logran sacar esos ansiados dieces? ¿Por ello van a lograr el  que querían? ¿Por ello van a saber solucionar los problemas de la vida?….

“¡Cuántas veces se dan cuenta demasiado tarde que dieron su vida a cambio de un número que hoy no tiene ningún significado!”

La importancia de los LIMITES a los hijos

Los niños necesitan que los padres les pongan límites para que ellos puedan crecer respetando a las otras personas, sino no sabrán distinguir claramente lo que deben y lo que no, así como lo que está bien y mal. Al poner límites les protegemos de muchos de los riesgos de la vida actual, como las adicciones o los comportamientos delictivos, puesto que les enseñamos a cumplir unas normas, un orden y un respeto, siempre desde el afecto y la congruencia. Los límites les enseñan a organizarse y a tener buenos hábitos que serán un valor seguro para toda su vida.

Si esto es así ¿porqué muchas veces no ponemos límites a nuestros hijos?. Nuestro estilo educativo a lo largo de las últimas décadas ha pasado por una disciplina exagerada y casi represora (la letra con sangre entra), hasta el otro extremo en el que todo está permitido y donde los padres pasan a ser colegas de sus hijos. A veces las palabras “disciplina” y “autoridad” las equiparamos a las de castigo y represión, y por eso las evitamos, por miedo a parecer unos padres anticuados e inflexibles. Sin embargo la palabra autoridad se deriva del verbo latino “augere”, que quiere decir ayudar a crecer y esta es en realidad la meta de cualquier padre.

Paradigma del sistema educativo

¿Cómo es un sistema educativo construido a partir de una pseudociencia cómo la economía monetaria?. Mediante esta charla de sir Ken Robinson es posible observar como termina estructurándose la educación dentro del molde monetario, formando trabajadores obedientes en lugar de seres humanos reflexivos y autocríticos.

“Hay 3 tipos de personas en el mundo: los inamovibles, los movibles y los que se mueven” Estas son palabras de Benjamin Franklin, recitadas por Ken Robinson en enero del presente año, al finalizar su exposición dada en uno de los eventos organizados por RSA, donde desarrolla algunas de las ideas que luego profundizaría en su charla de mayo en TED “Bring on the Learning Revolution”. Learning Cognitive “tradujo” en un formato de animación Scribing, las principales ideas de la charla en RSA.

Dime como evalúas y te diré que tipo de profesional eres

Partiendo de la base de que un profesor no realiza la misma evaluación a un alumno, puesto que la actividad que se debe evaluar depende del contexto en que este inserta la práctica. Se puede decir que la evaluación está regulada por disposiciones legales, por lo que el profesor no puede hacer su propia evaluación sin tomar en cuenta estas normas. Un profesional realiza la evaluación con una actitud determinada y desde un punto de vista particular, incluso puede tener un criterio contrario a la norma pero por desgracia se ve obligado a cumplir dichas pautas evaluadoras. La evaluación en las instituciones está sometida a una constante presión de diverso tipo:

  1. Primero porque el conocimiento se relaciona con una nota y es por esta razón que la familia se interesa más por los resultados que obtienen sus hijos que por la adquisición de conocimientos y/o habilidades.
  2. Segundo, la comparación que hace la sociedad entre los que tienen mejores y peores calificaciones, les otorga un cierto nivel de jerarquización a los evaluados.

Al pensar en preguntas como: ¿Cómo me defraudaría mi profesor durante el curso? y poniéndome en el caso de futuro pedagogo ¿Cómo me defraudarían mis alumnos durante el curso? Reconozco que estoy muy de acuerdo con lo que explica el autor, es muy frecuente encontrarse con casos donde se les da mucha relevancia a la calificación y que obviamente no aprendemos simplemente por tener el interés en adquirir dichos conocimientos, sino que lo hacemos por el interés de sacarnos una buena nota. No es mucho lo que se puede hacer al respecto si en todos los procesos de selección se toman más en cuenta nuestras notas, claro que somos nosotros como futuros educadores los que debemos empezar por realizar este cambio. El conocimiento académico tiene un doble valor, uno de cambio y el otro de uso; y cuando predomina el valor de uso o sea que el conocimiento es útil y despierta el interés en el aprendizaje, lo que en realidad importa es el APRENDIZAJE. Pero en cambio si el valor de cambio es el que predomina (el conocimiento se puede canjear por una nota), lo único que importa es aprobar, y el conocimiento pierde todo su valor. La anécdota de Gelner, contada por el autor, un título o documento es el único que acredita a todos que ya he adquirido conocimientos o que tengo ciertas aptitudes para algo. Creo que no se le debería dar tanta importancia a las notas, referente a este caso, pongamos un claro ejemplo; en el colegio se premia a las personas que tienen mejores calificaciones pero en ningún caso a los que se esfuerzan al máximo por salir adelante, ¿Qué valor se le otorga a  quienes muestran esa actitud? Eso duele, y no porque no obtengan algún reconocimiento, sino porque la mayoría de las veces uno deja de lado sus responsabilidades para ayudar a los que más les cuesta aprender y eso no se le reconoce a este tipo de alumnos que no tienen las mismas facilidades de sacarse una mejor nota, no se valora el esfuerzo. Mi conclusión sobre este tema es que no se debe seguir confundiendo la evaluación con la calificación pues claramente poner una nota no es un proceso de evaluación. No se debería evaluar sólo el conocimiento y las destrezas sino también las actitudes y los valores de los aprendices.

También es importante evidenciar que hay “docentes” que etiquetan y clasifican a los evaluados, los condicionan y predisponen al fracaso o al éxito. Tienen la mala idea de prejuzgar negativamente a los alumnos de baja condición económica, a los más desordenados, a los torpes, creando en ellos mismos el ambiente idóneo para que fracasen. No hay que olvidar que un profesor tiene unas obligaciones sociales y morales con sus alumnos y sobre todo con ellos mismos, no debería permitirse a aquellos que no tienen la vocación de enseñar que realicen clases, porque si estudian por obligación, no tendrán la paciencia ni las técnicas necesarias para MOTIVAR a los aprendices, ya que considero la motivación una parte fundamental en el proceso de aprendizaje.

Como profesores no debemos pretender ser sabios y ver al alumno como la persona que sólo tiene que aprender de nosotros, él también debe buscar conocimientos independientes o en grupos, debe compartir para adquirir un nuevo aprendizaje. El evaluador debe tener conciencia de que de la forma en que enseña dependerá parte del aprendizaje, si el alumno fracasa debe aceptar que en el proceso de enseñanza también se puede haber cometido un error. Hay veces en que el evaluador usa la evaluación como un arma (amenaza o “intimidación”) y no la emplea como un estímulo. El evaluado es amenazado con las calificaciones y el clima que se vive en la sala de clases es alterado y los evaluados no se atreven a criticar al profesor por miedo a las represalias y por lo tanto el evaluador no podrá reflexionar sobre su actitud y su práctica.

Por otra parte, los docentes deben dejar de lado su práctica individualista pues no pueden pensar sólo en cómo les va sus alumnos en su propia asignatura, también es necesario que compartan información relacionada con su curso con sus colegas y así logren reflexionar sobre la eficiencia de su práctica. Me parece que este artículo nos presta una gran ayuda al momento de nuestra práctica pues nos da a conocer lo que algunos docentes hacen y lo que no deberían hacer, nos permite saber los errores que no debemos cometer con nuestros alumnos. Aunque el medio nos condicione a seguir por el mismo camino de clasificaciones educacionales de acuerdo al nivel socioeconómico, tenemos que ser lo suficientemente fuertes para no permitir que eso siga sucediendo y tener presente que tenemos la obligación de ayudar a nuestros alumnos para que crezcan como personas y a guiarlos para que alcancen sus propias metas, motivarlos a no tener limites.

Es de gran utilidad saber que existen personas que al igual que yo, estamos preocupados por la práctica con la que se lleva a cabo la evaluación. No sólo se debe evaluar a los alumnos sino también a los docentes, es necesario analizar críticamente nuestra forma de actuar. Así obtendríamos una alta mejoría en los procesos de aprendizajes y claramente en la calidad de la educación.

La pedagogía por competencias

Elaborar un diseño curricular supone, entre otras cosas, traducir dichos principios en normas de acción, en prescripciones educativas, con el fin de elaborar un instrumento útil y eficaz para la práctica pedagógica. Considero que el curriculum es un “eslabón” que se sitúa entre la declaración de principios y la práctica pedagógica o mejor dicho entre la planificación y la acción, así pues, es lógico que se tome como punto de referencia y ocupe un lugar central en los planes educativos para guiar a otras actuaciones (la organización de los centros, la formación del profesorado, la confección de materiales didácticos,…).

Creo que hemos sufrido en las últimas décadas una transformación muy rápida como resultado del cambio producido por la incorporación de las tecnologías a todos los ámbitos de la vida personal y social. La información que rodea la vida de los individuos se produce, se distribuye, se consume y se abandona a una velocidad cada vez más acelerada, por lo que las exigencias y desafíos a las personas y grupos sociales es cada vez más intensa. Este nuevo escenario social demanda cambios también sustantivos en la formación de los futuros ciudadanos y por tanto plantea retos ineludibles a los sistemas educativos. En lo que se refiere al ámbito educativo, ante estos cambios pierde sentido el curriculum escolar, ya que los problemas que la realidad plantea son globales y transversales. Queda también anulada una educación basada en la mera acumulación de conocimientos, pues ha llegado el momento de aprender haciendo y experimentando. La enseñanza por competencias requiere partir de un aprendizaje situado en el que el alumno ha de realizar unas tareas concretas en un contexto determinado con el fin de adquirir, a través de ellas, unas competencias básicas para su desarrollo personal a lo largo de la vida. Uno de los problemas de la enseñanza tradicional radica en que, dada la relevancia que se ha concedido al contenido, se ha fomentado demasiado a menudo un aprendizaje memorístico de conocimientos, el cual desde mi punto de vista no implica necesariamente que el aprendiz sea capaz de aplicarlos a la vida real.

El Proyecto de Definición y Selección de Competencias (DeSeCo) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) define la competencia como:

“la capacidad de responder a demandas complejas y llevar a cabo tareas diversas de forma adecuada. Supone una combinación de habilidades prácticas, conocimientos, motivación, valores éticos, actitudes, emociones y otros componentes sociales y de comportamiento que se movilizan conjuntamente para lograr una acción eficaz”.

Como es evidente, el mundo está cada vez más interconectado y, por lo tanto, resulta día a día más diverso. Por ello, tenemos que comprender que para funcionar de modo adecuado, los individuos necesitan dominar las tecnologías, comprender la cantidad de información disponible,… se hace necesario el manejo de una serie de competencias que hay que dominar para alcanzar metas, que cada día son más complejas y requieren de un mayor desempeño. Las competencias clave se clasifican en tres amplias categorías:

  1. La utilización de un amplio rango de herramientas para interactuar con el ambiente. Estas herramientas serán tanto físicas, como relacionadas con las tecnologías de la información y de carácter sociocultural, como puede ser el uso del lenguaje.
  2. La facilidad de comunicación con todas las personas, muchas de diferentes orígenes, valorando la interactuación en grupos heterogéneos.
  3. La responsabilidad para el manejo de la propia vida, con capacidad para situarla en un contexto amplio y actuar de forma autónoma.

Las tres categorías se interrelacionan entre sí y constituyen la base para identificar, a nivel internacional, las competencias clave para garantizar el éxito del individuo. Pero quiero destacar otras tres condiciones para considerar las competencias como básicas o clave:

  1. La primera se relaciona con beneficios mesurables para fines beneficios i sociales. Las investigaciones más recientes demuestran que el capital humano desempeña un papel crítico no solo en la economía, sino también en beneficios esenciales para los individuos.
  2. La segunda es que las competencias deben suponer beneficios en un amplio contexto, por lo que deben ser aplicables a múltiples áreas de la vida.
  3. La tercera es que estas competencias no son las relacionadas con usos específicos para determinados oficios o formas de vida particulares, sino que es preciso destacar las competencias que todos deben desarrollar y mantener.

Una competencia es más que conocimientos y destrezas, involucra la habilidad de enfrentarse a las demandas complejas. Por ejemplo, la habilidad de comunicarse efectivamente es una competencia que se puede apoyar en el conocimiento de un individuo del lenguaje, destrezas prácticas en tecnología e información y actitudes con las personas que se comunica. Los individuos necesitan de un amplio rango de competencias para enfrentar los complejos desafíos del mundo de hoy, pero producir listas muy largas de todo lo que pueden necesitar hacer en diversos contextos en determinado momento de sus vidas sería de un valor práctico muy limitado. A través del proyecto DeSeCo, la OCDE ha colaborado con un amplio rango de académicos, expertos e instituciones para identificar un conjunto pequeño de competencias clave, enraizadas en el entendimiento teórico de cómo se definen dichas competencias. Cada competencia clave deberá:

  • Contribuir a resultados valiosos para sociedades e individuos.
  • Ayudar a los individuos a enfrentar importantes demandas en una amplia variedad de contextos.
  •  Ser relevante tanto para los especialistas como para todos los individuos.

La educación por competencias pretende presentarse como una pedagogía de “última generación” capaz de salvar al sistema capitalista de su crisis y a las nuevas generaciones del desempleo. Es el concepto mágico al que se acogen los ministerios de educación, ya que el conocimiento como tal deja de ser el objetivo central del proceso educativo, y pasa a jugar un papel secundario, dando prioridad a las técnicas, pues de esta manera se carga de un plumazo todo lo que en la educación procuraba la “comprensión” de la realidad. El corazón de las competencias no son los saberes (conocimiento), sino las actitudes y el comportamiento del alumno: responsabilidad, eficiencia, iniciativa, ejecución, trabajo en grupo,…el saber hacer.