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La luz al final del túnel

Una vez me contaron una historia sobre dos enfermos que compartían habitación en un hospital. El que estaba junto a la puerta, tenía todo el cuerpo escayolado y no podía moverse ni girar un poquito la cabeza. Se sentía muy deprimido por su situación. Por suerte para él, su compañero, en la cama junto a la ventana, se prestó a describirle con detalle todas las cosas bonitas que veía desde ahí. Y durante días lo distrajo hablándole de niños que jugaban, pájaros que trinaban, lluvia que caía, hierba que crecía y otro montón de pequeñas cosas de la vida. Una mañana en que no le oía contarle nada, la enfermera le comunicó que su compañero había muerto, pues al parecer, aunque no lo había mencionado, estaba realmente grave. El enfermo, muy triste, le contó a la enfermera cómo su compañero le había ayudado describiendo las cosas bonitas que pasaban en el prado bajo la ventana. La enfermera, extrañada, le respondió que frente a esa ventana sólo se veía un muro  y que, en cualquier caso, su compañero era totalmente ciego.

Está claro que la vida es cuestión de puntos de vista. Y si bien la mayoría de las veces no hay lugar para decidir, porque las cosas son como son y no como tú quieres que sean, siempre queda un hueco a la libertad para elegir tomarlas de una forma o de otra.

Durante el transcurso de la asignatura debo decir que he tomado muchas decisiones y no es tanto el que, sino el cómo y en gran parte gracias a esta asignatura.

Para finalizar, quisiera hacer una mención especial a la Profesora Josefina porque como bien resume el título, ella le ha dado un sentido a la asignatura cuando parecía estar “perdida” dentro de mi currículum. Supongo que es una lección más, pase lo que pase

SIEMPRE HAY LUZ AL FINAL DEL TÚNEL.

Gracias y hasta siempre.

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Valoración de las exposiciones y AUTOEVALUACIÓN

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Autoevaluación:

En el trabajo que he hecho con mi grupo (Laura y Nabhil) hemos tratado de dejar claro a quien iba dirigido el proyecto y porqué. Hemos utilizado actividades lo más adecuadas posibles a las necesidades concretas de nuestro grupo, aunque es totalmente adaptable a otras actividades y deportes. Hemos expuesto las actividades de una manera dinámica para poder ejercer aquello de: si me lo dices lo olvido si me lo enseñas lo recuerdo si me involucras aprendo. Los contenidos eran muy básicos y sencillos de modo que cualquiera los pudiese entender y pensamos que esto pudiera despertar el interés de la clase, sobre todo a aquellas personas que trataban con niños de edades pequeñas. Considero que la comunicación verbal ha sido correcta, ya que hemos tratado de estar lo más cercanos posible para que se entendiera de la forma más clara posible. La valoración global que  doy a mis compañeros es de 10, porque valoro el esfuerzo de exponer y realizar un proyecto y la que me doy a mí mismo sería de un 9.75.

Asertivate

Hay quien considera que asertividad y habilidades sociales son términos sinónimos. Sin embargo, después de acabar la clase, considero que la asertividad es solo una parte de las habilidades sociales. La asertividad es aquella que reúne las conductas y pensamientos que nos permiten defender los derechos de cada uno sin agredir ni ser agredido.

Pongamos un ejemplo:

Te sientas en un restaurante a cenar. Cuando el camarero te trae lo que ha pedido, se da cuenta de que la copa está sucia, con marcas de pintura de labios de otra persona.

Después de esto, tu puedes:

  1. No decir nada y usar la copa sucia aunque a disgusto.
  2. Armar un gran escándalo en el local y decir al camarero que nunca volverá a ir a ese establecimiento.
  3. Llamar al camarero y pedirle que por favor le cambie la copa.

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Estas formas de comportarnos nos hace a veces ineficaces para la vida social, generandonos malestar. Sin embargo, como cualquier otra conducta, es algo que se puede ir aprendiendo con la práctica.

Una de las razones por la cual la gente es poco asertiva, es debido a que piensan que no tienen derecho a sus creencias, derechos u opiniones. En este sentido, el entrenamiento asertivo no consiste en convertir personas sumisas en quejicas y acusadoras, sino a enseñar que la gente tiene derecho a defender sus derechos ante situaciones que a todas luces son injustas.

Ser asertivo no significa querer llevar siempre la razón, sino expresar nuestras opiniones y puntos de vista, sean estos correctos o no. Todos tenemos también derecho a EQUIVOCARNOS.

…¿Porque solo hoy?…

Te quiero, mamá. 

En el día a día, nos rodeamos de personas que marcan nuestra vida de una u otra manera: amigos, socios, parejas o compañeros de trabajo. Pero hay un lazo que se forma mucho antes, antes de que podamos siquiera darnos cuenta: el de un hijo/a con su mamá. Con el paso de los años, el trabajo y las diferentes responsabilidades, se nos acaba el tiempo para expresarle nuestro amor a la persona más especial de todas… Hoy es el día perfecto para hacerlo. Y ellos sí que saben hacerlo bien:

Porque hoy, y siempre, es un buen momento para decir #MamáTeQuiero.

Escucha ACTIVA

Uno de los principios más importantes y difíciles de todo el proceso comunicativo es el saber escuchar, puesto que pasamos más tiempo pendientes de lo que nosotros decimos que de lo que realmente queremos con nuestras comunicaciones, y es que la otra persona nos escuche, pero también que nos responda, y para ello debemos estar atentos. Lo hemos podido ver claramente en el video, de la fabulosa pelicula “La vida es bella”.

Aunque no lo creamos, realmente escuchar requiere un esfuerzo superior al que se hace al hablar y también del que se ejerce al escuchar sin interpretar lo que se oye. Porque la escucha activa se refiere a la habilidad de escuchar no sólo lo que la persona está expresando directamente, sino también los sentimientos, ideas o pensamientos que subyacen a lo que se está diciendo. Para llegar a entender a una persona se precisa cierta empatía, es decir, saber ponerse en el lugar de la otra persona, la que nos está hablando, transmitiendo un mensaje que desea que entendamos y al que necesita que demos respuesta.

Lo importante no es escuchar lo que se oye, sino averiguar lo que se piensa

Esos días que te hacen caminar a tres centímetros del suelo, que te dan ganas de bailar bajo la lluvia, que te hacen sonreir y ponen una pegajosa banda sonora en tu cabeza. Ésos con los que vuelas sin alas y viajas sin billete. Los que te quitan el sueño, el hambre y juegan con tu reloj. ¡SONRÍE!

¿Qué es lo que te impide avanzar?

Y es que nuestra mente trabaja continuamente (esperemos que así sea). El problema es que la mente, puede ser nuestra mayor aliada o nuestro peor enemigo. En ocasiones no tenemos éxito en nuestra carrera e incluso no sabemos qué hacer, y el problema no tiene nada que ver con el ámbito profesional, sino porque nuestra mente está en otro lugar, dedicada a ciertos pensamientos que únicamente nos restan potencia para seguir avanzando.

“Somos lo que pensamos, y actuamos en función de cómo pensamos”

La mente es tan jodidamente perversa que un único pensamiento podrido puede pudrir cualquier decisión que tomemos. Es más, grandes empresarios y grandes inversores, probablemente hayan tomado las peores decisiones de sus carreras, porque en un momento dado tuvieron un problema externo que acabó contagiando negativamente su capacidad de tomar buenas decisiones en su trabajo.

Si tuviera que elegir los más importantes, aquellos en los que más tiempo me estanco y que incluso me pueden hacer caer impidiéndome avanzar y viéndolo todo negro, serían los siguientes:

  1. Heridas del pasado.

    El pasado, con sus alegrías y quebraderos de cabeza, me ha hecho ser la persona que hoy día soy. Para eso sirve el pasado; hay que dejarlo ir. El pasado es un recuerdo, no un sitio donde vivir. Y supongo que todos tenemos recuerdos dolorosos, pero algunos recuerdos del pasado siempre los llevaremos como cicatrices, y las cicatrices son una señal de curación. Deja cicatrizar las heridas, y a otra cosa. Pero no sólo hablo del pasado de largo plazo, sino que personalmente, añadiría incluso el pasado más reciente.

    En una ocasión, a un amigo mío, parecía que el mundo se le caía encima, fue a raíz de un desengaño amoroso. Por desengaño amoroso me refiero a esa sensación de estar enamorado de alguien, tener una relación con esa persona, y que esa persona diga de terminar la relación. A pesar de que había tenido otros desengaños amorosos, nunca se había imaginado que una cosa así le pudiera hundir de esa forma.

    Supongo que la mayoría de las personas habrán experimentado algo así; no tener ganas de nada, ir a trabajar como un zombie vegetariano, no divertirte en las reuniones sociales, no ser capaz de quitarse a esa persona de la cabeza, y después de 20 días, aprovechar el fin de semana para quedarte en casa, porque tu amargura es tal que es lo único que te pide el cuerpo. Todo el mundo te dice que salgas, que te diviertas, que eso se pasa, y que cuanto antes comiences a asumirlo, antes se te pasará… pero es tan difícil… Es entonces cuando tuve una charla clara con él y le dije: “Sal y aparenta que te diviertes. Con lo tonto que estás demostrando ser, lo mismo hasta te engañas a ti mismo y comienzas a pasártelo bien”. Y realmente, de toda la charla, ese párrafo fue lo más amable y educado que pude llegar a decirle. De hecho, le hablé de tal forma que la sensación de cabreo superó a la de tristeza. ¿Y me pregunto? qué necesidad tenía de continuar sufriendo por algo que ya no iba a volver. Asumir el final y prepararse para comenzar de nuevo.

    Y aquella experiencia fue como una vacuna, pues con el tiempo, en cuestión de desengaños amorosos, independientemente de quién deje a quién, aprendí a estar fresco como una lechuga en 72 horas máximo. Desde entonces sigo un lema para las cuestiones del corazón: Si tarde o temprano el desamor se pasa, para qué voy a perder más de 3 días en algo que se me va a pasar seguro. Por tanto, hay que asumir la realidad de que algo ya ha terminado para volver a comenzar de nuevo.

  2. Los temores.

    Alguien dijo una vez: “sólo tengo un miedo, y es el miedo a tener miedo de algo“. Son los miedos los que me impiden avanzar en la mayoría de facetas de la vida. Y lo triste es que no se puede huir de los miedos. Únicamente se pueden combatir enfrentándote a ellos.

    ¿Tienes miedo a hablar en público?, pues habla en público hasta que el miedo desaparezca. ¿Eres tímido para comenzar a hablar con un desconocido?, pues habla con desconocidos hasta que la timidez desaparezca.

    Richard Branson, el magnate inglés conocido por su marca “Virgin”, dice que cada temor que ha tenido a lo largo de su vida lo ha convertido en un reto. De hecho, dedicaba cuerpo y alma en practicar aquellas cosas que le daban miedo hasta que ese miedo desaparecía. Hoy día solemos verlo practicando todo tipo de deportes de riesgo; los mismos que le daban pánico hace unos años. En otras ocasiones tenemos miedo de lo que pueda suceder, y es el propio miedo el que se encarga de hacer que suceda, porque le cedemos el control a esos miedos.

    Y para avanzar, lo único que diferencia a unas personas de otras es la capacidad de enfrentarse a sus mayores miedos. Eso es avanzar.

  3. Lo que los demás piensan de mí.

    ¿Sabías que dicen que muchos emprendedores inician su propio negocio únicamente porque les gustaría impresionar a los demás con su posible éxito? Otras personas se dedican a una profesión concreta, no porque les guste, sino porque está mejor vista por los demás, y piensan que así podrán impresionar a otras personas.

    Pero creo que esta competición mental por impresionar a los demás, suele terminar mal, porque nosotros sólo competimos contra nosotros mismos. El hecho de que otras personas estén haciendo algo, no significa realmente que esa opción sea la adecuada para nosotros. Steve Jobs decía que “no vivas la vida de otros“. Vive esa vida con la que te sientas bien, y haz lo que realmente quieres hacer. Algunas personas sin una vida propia a la que prestar atención, te adorarán o criticarán, pero al final, eres tú el que decide si te sientes feliz con la vida que estás llevando y haciendo aquello que estás haciendo.

    Y es que las personas te criticarán por cómo eres, y otras te adorarán por ese mismo motivo. Muchos ahora mismo no lo entienden, pero cuando comienzas a hacer las cosas únicamente por ti mismo y no por la imagen que quieres transmitir a los demás, la vida comienza a verse de una forma muy distinta.

El Elefante Encadenado

“Vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad…condicionados por el recuerdo de «no puedo»…Tu única manera de saber, es intentar de nuevo poniendo en el intento todo tu corazón…”
Jorge Bucay

Este cuento es uno de los más famosos de Jorge Bucay donde nos explica con claridad porqué actuamos cómo actuamos y cómo podemos cambiarlo. Al igual que el elefante de la historia, todos llevamos inconscientemente las cadenas de límites psicológicos que nos marcaron desde pequeños y que deterioraron nuestra autoestima y confianza en nuestras posibilidades.

De pequeños, el “NO” continuo es demoledor para las alas y ganas de descubrir y experimentar el mundo de un niño y frases como “Nadie conseguió X en la familia”, “No digas bobadas, esto no merece la pena ni intentarlo”, etc. Es la forma mas efectiva de quitarles las ganas de superarse.

No podemos rectificar el pasado, pero afortunadamente existe el mundo de la psicología positiva, el coaching, el PNL y tantas técnicas mentales que nos ayudan a desprogramarnos de lo negativo y re-programarnos con nuevos principios mucho más constructivos. Cada vez que notemos que nuestra mente nos boicotea con un “esto no se puede”, pensemos en el pobre elefante y en su gran potencial desperdiciado.

 “Lo que usted crea es el resultado de lo que usted cree”

Pacto Pedagógico II

Llevo tiempo reflexionando sobre mi capacidad empática, y debo decir que no puedo dar una respuesta clara…la verdad. Porque no he tenido la oportunidad de tener herramientas para avanzar, y el ambiente no ha sido el adecuado que digamos. Porque cuando hablamos de habilidades sociales, a ratos hay que pasar del Realismo magistral y volverse un poco pirata y hacerse a la mar, como en el poema de Espronceda, viento en popa, a toda vela. Salir fuera y ver reacciones, sonrisas y miradas, yo no sé si será cierto que las mujeres son de Venus y los hombres de Marte, sólo sé que en la Tierra estamos todos condenados a entendernos, así que aquí, en este reino de ciegos, el tuerto es el rey, el que haga sólo un poquito de esfuerzo por aprender el idioma, tiene mucho camino ganado. Yo personalmente necesito movimiento y contacto, tal vez estudiar más los detalles que la teoría y observar sin distancias, porque lo que marca la diferencia son los matices. En este tiempo he tratado de trabajar la empatía con mi chica, y creerme que cuando hablo de sus matices hay algo que aprender. Y es que entiende que, cuando ella diga que no le pasa nada, no te puedes reír del tópico y optar por tomarlo al pie de la letra. O por considerar que es rara y que ya se le pasará. Averigua qué le pasa, alma de cántaro, que se te escapa. No des por hecho que todas sus preocupaciones se disipan en la tercera copa. Y hazla reír, pero no asumas que se reirá con cualquier chorrada. Ni en cualquier situación. Crea las situaciones. Sorpréndela un poco. Vamos, tío, que cambiar un lo-de-siempre por algo distinto, aunque sea un cine por un teatro, tiene menos riesgo que sacar el USB sin seguridad y eso sí lo haces. Aprovecha ahora que hay un millón de cosas que ver y hacer por la calle. Innova, aunque sea con la conversación. Pregúntale qué opina del pornoecologismo y espera a ver qué pasa. No sé. Algunas personas hacen cosas diferentes. Como ese anónimo que deja mensajes en un cartel de la autopista del norte, en el kilómetro 32. No sé para quién son esos mensajes. Quizá un poco para todos. Da el primer paso. Volvería a elegirte. Llévame contigo. Si te he visto, no me acuerdo. Menos guasap y + ven a verme. Qué chorrada de “día de”. El caso es que el tipo los deja ahí y la gente pasa con su coche y como tendemos a ser protagonistas de nuestra historia, se dan por receptores. Y por un segundo, puede que más, piensan algo nuevo o diferente.

Piensa algo nuevo o diferente. Tú también puedes ser Superman si te lo propones,  Kriptón no está tan lejos de Marte. Y la cuestión es simplemente remover los sentimientos y sentirte participe de la persona que se encuentra entre tus cejas. Viéndolo desde esta perspectiva, creo que seguiré esforzándome por mejorar, más que nada porque me he enganchado a eso de conectar con las personas