Archivo de la categoría: Dilemas pedagógicos

Casos que ponen a prueba tu forma de actuar

El llanto del bebé

Imagina que soldados enemigos acechan tu aldea. Todos los vecinos os escondéis en un sótano. De pronto entran una mujer y su bebé a refugiarse también. El bebé empieza a llorar. A menos que alguien le calle, los soldados os descubrirán y os matarán a todos.

  1. ¿Sería lícito asfixiarlo para salvaros todos los demás?
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Denunciando un caso de acoso escolar

Carlos va a la cafetería durante el recreo a comprarse un bocadillo. En el camino ve cómo Jorge, Estefanía y Arturo, unos compañeros de otro curso, se han llevado a un rincón a Juan, un alumno de un curso anterior. Los tres le están amenazando para que Juan les dé el dinero del bocadillo. Carlos se acerca y les dice que le dejen en paz, pero los tres compañeros le dicen que se vaya y no se meta en un asunto que no es el suyo. Además le amenazan con pegarle una paliza si cuenta a alguien lo que ha visto.

  1. ¿Debe Carlos denunciar lo ocurrido a algún profesor del Instituto?

El racismo

Ante los brotes de racismo que iban apareciendo en el país, Roberto, que enseña Ética y Filosofía a jóvenes de 16 años, pensó que sería bueno preparar alguna actividad sobre este tema. La actividad constaba de diversos aspectos: que los alumnos recogieran información de la prensa sobre conceptos como racismo, xenofobia, discriminación…; visionado y comentario de algún film sobre el tema, etc. En uno de los debates que se planteó en clase, Javier, un chico de los más inteligentes del grupo y a quien le gustaba mucho discutir, empezó a defender posturas muy próximas al racismo. También otras veces, más que nada por afán polemista y por llevar la contraria, Javier asumía la defensa de posturas minoritarias, de opciones aparentemente indefendibles, etc. Roberto, que conocía esta costumbre de Javier, pensó que en el fondo éste no creía en lo que estaba defendiendo. Sin embargo, se percató que a medida que iba discurriendo la discusión parecía que Javier se iba autoconvenciendo progresivamente. Roberto tenía por norma actuar neutralmente en los debates; limitarse a moderar y a mantener un clima dialógico y respetuoso. Sin embargo, en este caso empezó a dudar. Se daba cuenta de que Javier, con su habilidad dialéctica, estaba conduciendo el debate por donde le convenía y que algunos alumnos, al principio opuestos a lo que Javier defendía, estaban siendo convencidos por él y que los que se mantenían radicalmente en contra del racismo no eran capaces de rebatir a Javier. El tiempo de la clase se estaba acabando.

  1. ¿Qué debería hacer el profesor en aquel momento?

Vestimenta vs Provocación

Eres tutor/a de un grupo-clase de cuarto de ESO, 15-16 años. En la anterior reunión del claustro se hablado de proliferación en el Instituto de determinadas indumentarias que algunos profesores/as han calificado de “poco decoro”. El tema se ha discutido en el claustro y han habido posturas diversas: uno pensaba que dentro del Centro debían prohibir radicalmente esta manera de vestir; mientras que otros opinaban que nadie debería meterse en esas cosas. Pero las posiciones mayoritarias estaban entre medio de los dos extremos anteriores. Finalmente se ha decidido que, de momento, los tutores/as hablen con sus respectivos grupos, e intenten convencer a sus alumnos de la convivencia de moderarse en la manera de vestir en el instituto. Para evitar tomar medidas mas drásticas.

  1. Hoy tienes sesión de tutoria: ¿que dirías, como lo planteas?

La vestimenta

Emilio es un chico de 17 años que estudia Formación Profesional. El otro dia se presentó en clase con una camiseta que llevaba estampado un dibujo representando un coito de forma un tanto explícita. La profesora de Lengua, Conchita, sólo ver entrar al chico al aula, se dirigió privadamente a él y le dijo que con aquella camiseta no estaba dispuesta a admitirlo en clase; que fuera a cambiársela o, al menos, que se pusiera encima el jersey que llevaba en la mano. Emilio intentó discutir, pero Conchita le cortó tajantemente aduciendo que en su casa o en la calle que vistiera como le diese la gana o como le dejasen sus padres, pero en clase ella exigía cierta decencia y compostura. Finalmente, a regañadientes, Emilio aceptó ponerse el jersey.

  1. Crees que Emilio tenía derecho a vestir en clase de la manera que quisiera. ¿Porque sí o porqué no?
  2. ¿Actuó correctamente Conchita?
  3. ¿Si Emilio se hubiera resistido más, qué cree que hubiera hecho Conchita y qué hubiera debido hacer?

El profesor candidato

En un pueblo de unos 10.000 habitantes, Julián se presenta a las próximas elecciones municipales como segundo en la lista de un partido político. Julián es profesor de adultos e imparte en la misma localidad clases de graduado escolar. Está considerado por sus alumnos como un buen profesor y tiene sobre ellos un cierto ascendente. En las clases no es extraño que ocasionalmente se hable de temas directa o indirectamente relacionados con la política: con la política mundial o estatal y también con lo que ocurre en el pueblo; a veces incluso se critican decisiones o actuaciones del actual alcalde. Julián procura siempre que cuando aparecen estos temas se traten de forma respetuosa y dialogada, y él, aunque en muchos casos no se abstiene de dar su opinión, procura adoptar el papel de moderador. Sin embargo, desde que se ha entrado en periodo electoral, Julián ha procurado evitar que se hable de política y, mucho más, de política municipal. De todos modos, el otro día el alumno -Rafael, 35 años, obrero de la construcción- en clase le pidió que les comentara su decisión de presentarse a las elecciones. Julián respondió que no iba hacerlo pues no quería utilizar la clase como lugar de propaganda electoral. Rafael insistió aduciendo que todos eran bastante mayorcitos como para no dejarse manipular y que si otras veces hablaran de política porqué no podían hacerlo ahora. Julián, que notó un general asentimiento de la clase a las palabras de Rafael, dudó por momentos, pero enseguida respondió de la forma siguiente:

  • “De acuerdo, si todos estáis conformes, en los veinte minutos que quedan de clase voy a explicar porqué me presento a las elecciones y luego comentamos entre todos lo que queráis sobre esto”.
  • “Lo siento, pero no creo que deba hablaros en clase de las elecciones y de mi participación en ellas. Quien quiera saber lo que pienso al respecto tiene a su disposición el programa de mi partido y puede asistir a los mítines que estamos organizando”.
  • “Lo siento, pero no creo que deba hablaros en clase de las elecciones y de mi participación en ellas. Si alguien tiene un especial interés, luego vamos al bar a tomar unas cervezas y hablamos de todo lo que queráis”.
  • “No creo justo que utilice la clase para hacer propaganda unilateral de mi candidatura. Por otro lado, me sería muy difícil en estas condiciones hablar imparcialmente de las elecciones. Por tanto, si os parece, puedo intentar organizar para otro día un debate en la escuela con la participación de representantes de todos los partidos”.
  • “Os propongo que primero discutamos sobre otro tema: ¿Porqué sí o porqué no debería yo ahora hablaros de mi candidatura? yo ahora hablaros de mi candidatura? Yo voy a defender que no debería hacerlo, pero si alguien me convence con buenas razones de lo contrario, el próximo día dedicamos un rato a que yo os explique mi programa”.
  1. ¿Cual de estas respuestas consideras más adecuada? ¿Por qué?
  2. ¿Qué otras alternativas puede haber?
  3. ¿Julián debería actuar de modo distinto si en lugar de ser candidato en el mismo pueblo en el que ejerce como profesor, lo fuese de otra localidad?
  4. ¿Debería Julián consultar o someter su decisión a alguna instancia superior (claustro de profesores, consejo escolar, inspección…)?
  5. Si una pregunta semejante se la hubieran hecho después de las elecciones, debería Julián actuar de forma diferente?
  6. Si fuesen no adultos sino adolescentes de formación profesional, la decisión de Julián debería variar.

El aborto

Juan es un niño de 11 años. Su madre ha quedado embarazada sin desearlo y, después de pensarlo mucho, de acuerdo con su marido, ha decidido abortar. Juan se ha enterado, y ha vivido muy cerca y con mucha intensidad todo el proceso que ha llevado a los padres ha tomar esta decisión. Cuando los padres ya estaban decididos, Juan se lo ha contado a su maestro. Durante la conversación, el niño le ha pedido al maestro su opinión. Antonio, el maestro, es simpatizante de un grupo de defensa de la vida y piensa que el aborto no es lícito. Pero, a pesar de que tiene muy arraigada esta opinión, la pregunta de Juan le ha inquietado y en este momento duda sobre lo que debe hacer. No sabe si, a pesar de todo, debe explicarle su opinión contraria al aborto o, por el contrario, salir del paso evadiendo la respuesta o con algún comentario general.

  1. ¿Qué debe hacer Antonio? ¿Por qué?
  2. En cualquier caso, ¿cómo deberá responder a Juan?
  3. ¿Qué debería hacer Antonio si Juan, en lugar de 11 años, tuviera 14 o 15?
  4. ¿Debería Antonia actuar de forma distinta si pensase de la misma manera que los padres de Juan?
  5. ¿Tiene algo que ver en lo que Juan deba hacer el tipo de escuela (pública o privada, confesional o laica…) en la que trabaje?